LIMA PARAquién / LIMA PARAdojas

Es el título de un artículo que Juan Tokeshi y Mario Zolezzi publicaron en la Revista Quehacer (Nro 141), en el ya lejano 2003. Un repaso, entre cuestionador y esperanzado, de lo que se movía en Lima a cien días de iniciada la administración Castañeda. No es una evaluación de los cien días, sino una toma de temperatura a través de algunas de las imágenes recurrentes de nuestra modernidad mestiza (hostales, chifas, “plazas”, cabinas de internet…) que aparecen breves y contundentes para ilustrar el logro, pero también la contradicción y el reto entre el dejar hacer y las débiles políticas urbanas.

Al final del artículo, los autores proponían una “hoja de ruta”, que pongo a consideración del eventual lector, para ver por dónde se ha avanzado y por dónde andan las trabas, poco más de un lustro después.
1. Apostar por crecer en intensidad (consolidación) por sobre la extensión. De 110 hab./ha se requiere incrementar su densidad al doble, cambiar el patrón de crecimiento horizontal a vertical (densificación ordenada).
2. Buscar una ciudad densificable y reciclable, que pueda dar uso intensivo y reutilización a sus espacios y diversificar los usos urbanos.
3. Constituir una ciudad integrada y no segmentada. Se requiere integrar las varias Limas, o generar sinergias con las varias Limas que hoy se enfrentan, articulando los espacios económicos a la dinámica de la ciudad.
4. Aprovechar las huellas constructivas existentes, potenciando sus capacidades y ahorrando recursos. Las políticas deben ser menos viviendísticas y más de hábitat / urbanísticas.
5. Dar respuestas al tema del tratamiento de los espacios públicos, como generadores de encuentros, símbolos de la colectividad y factor estructurantes.
6. Fortalecer la vida comunitaria, la participación reflejada en gobernabilidad, limitando la gobernabilidad «mediatizada» (los límites de las mesas de concertación son claros, los presupuestos participativos son un reto para vigorizar el tejido social)
7. Planear los bordes o fronteras de las ciudades (también de las ciudades intermedias, integrando lo rural con lo urbano).
8. Elaborar nuevas consideraciones sobre la ciudad informal, precisando el fin del modelo barriada (la indiferencia de los gobiernos de sólo dar tierra…).
Lo que pienso ahora, al releer una pregunta del artículo (¿dónde estamos conversando sobre estas cosas?) es que en estos años la información ha circulado más y hay -es mi humilde opinión- una mirada más asentada de Lima sobre Lima (expresada en cierta producción intelectual, muchos activismos, más las imágenes, identidades y preocupaciones que circulan vía web 2.0). La “limeñidad” ha sido secularmente sinónimo de centralismo, mas hoy el peso de la realidad (el crecimiento de otras ciudades con sus propias imágenes de modernidad, lo revelador de los mapas electorales últimos y la enormidad desorbitada de Lima) hacen que las comunidades que la integran aparezcan decididamente más diferenciadas de ese ánimo centralista. Se le ve no sólo “capital” sino “ciudad” y a la vez una ciudad más en diáogo con su contemporaneidad que con los fantasmas de su pasado o sus planes siempre fallidos. Las otras ciudades peruanas, sus modernidades y sus intensas transformaciones la hacen aparecer y ser entendida, en tanto urbe, más relativa que absoluta frente al país.

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