Oferta de vivienda y terrenos en Lima Metropolitana, 1940-1967

Ese es el título de un artículo de Alfredo Rodríguez, publicado en la revista EURE, firmado en octubre de 1971, hace más de 40 años. En él, Rodríguez afirma que:

“el aumento del valor de las viviendas se debe no tanto al aumento de los costos de construcción (…) sino al proceso de especulación con terrenos urbanos y a los sistemas de financiamiento y construcción. Esto ha tenido un impacto mayor en el costo de los departamentos (…) La tierra urbana se ha encarecido artificialmente y, por otra parte, la mayoría de las construcciones de edificios se han hecho en términos especulativos. Es decir, confiando en la demanda creciente de vivienda se han construido edificios de departamentos con capital obtenido en base a préstamos bancarios o de financiadoras privadas, elevándose de esta manera los costos de construcción por el alto costo del capital”

Rodríguez hizo algo que parece bastante elemental: diseñó “una muestra de los avisos de alquiler y venta de viviendas y venta de terrenos que aparecían en los periódicos en los años 1940, 1950, 1960 y 1967”. Los distritos limeños hasta entonces existentes (1), agrupados en 7 áreas (ver plano arriba y cuadro abajo), son el escenario en el que se describen las “modificaciones de la estructura residencial de Lima Metropolitana (…) como parte y a la vez expresión de un conflicto entre las clases sociales que la componen y que se enfrentan en la conquista del espacio urbano”.

En momentos en que en Lima, 2012, se discute el asunto del suelo urbano en función de la hipótesis de la gestación de una burbuja inmobiliaria, cabe recordar las conclusiones de este didáctico texto:

–        El problema de la vivienda de alquiler reside en los “nuevos alquileres”.
–        Los costos de las viviendas han aumentado en forma mayor que los costos de construcción.
–        Las viviendas y los terrenos han experimentado un aumento porcentual mayor que los sueldos y salarios.

Lo que ha dado por resultado que:

–        Los precios de las viviendas no guarden ninguna relación con el ingreso familiar de la población.
–        La oferta de vivienda tienda cada vez más a segregar la población de Lima en sectores homogéneos de acuerdo a la capacidad de pago.

Además de ayudarnos a hacer un poco de memoria y ver los procesos urbanos con un poco más de perspectiva, la virtud del texto -de su autor- es mostrarnos la utilidad y la potencia de conceptos sencillos: la lucha de clases sociales por el espacio urbano y el poder de la ideología (en el texto, el principio de “liberta de elegir”).

El texto de Alfredo Rodríguez puede leerse y descargarse aquí

Ver El Alfiler del Alarife

(1) Una Lima sin San Borja, Villa El Salvador, Santa Anita, ni Los Olivos.

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