El sordo cantar de Lima. Los Mojarras + Sarita Colonia

Reconstruir el trayecto de los sujetos puede ser una forma válida de hacernos de una imagen de una ciudad como Lima. Estos trayectos vitales se plasman de muy distintas formas. La idea de este post, y de los que sigan en esta serie, es rastrearlos en uno de nuestros productos culturales: el rock.

En la diversidad de propuestas que han circulado y circulan en el medio del rock de manufactura local, es posible encontrar varios parentescos. Me interesa ir completando un listado de canciones que podemos ubicar bajo el título provisional de discursos épicos (uaaaaala!) sobre la ciudad, sobre Lima en particular. Como dentro de estos discursos épicos hay también -y felizmente- varias sensibilidades, iré subiendo canciones cuya narración está en el registro de la conquista de la ciudad, de Lima como un lugar donde empieza el futuro. Conseguir un sitio en ella, fundarla. Fundirla.

Quiero hacer notar que no es de gratis que las bandas convocadas a este registro sean comúnmente identificadas con la etiqueta de rock “fusión”, donde “fusión” alude a su proximidad musical, anïmica y/ o estética con lo andino o con géneros como la cumbia y la chicha (que previamente habían masticado esa tradición, imprimiéndole un giro urbano y callejero a referentes tan disímiles como el huayno comercial y la lírica romántica de las baladas setenteras). De hecho cada una de estas bandas, ya sea por su público, su apuesta política o por la reiterada inclusión de sus letras como epígrafes de tesis antropológicas, si me permiten, se han visto en la necesidad de elaborar definiciones de su sonido y discursear alrededor de si mismas aludiendo a su origen y a su ubicación en el dial de las clases sociales, con algunos resultados discutbles, y, vamos, siempre interesantes. Provecho, visitantes. Atentos, bricheros.

Sarita Colonia-Los Mojarras
Sarita Colonia-Los Mojarras

La estampa perfecta, la fórmula del éxito. Rocanrol, clave de chicha, voz de cholo bronco y la juntura de dos íconos del paisaje emocional de Lima: el cerro El Agustino y Sarita Colonia. Es cierto que el extremo de la claridad puede a veces equivaler a lo obvio. Pero eso ocurrió después. La aparición de un personaje como Hernán Condori-Cachuca fue definitivamente disruptiva. Este era el año 92. ¿Se acuerdan cómo era el Perú en las producciones de Iguana? ¿antes que Michel Gómez y Eduardo Adrianzén encontraran una mina de uranio al pasar de retratar a personajes del santoral criollo como Lucha Reyes y Tatán, a vérselas con miniseries tipo Los De Arriba y Los De Abajo y demás?.Luego ya todo ocurriría como en el Perú. La propuesta televisiva de la dupla Gómez-Adrianzén derivó más temprano que tarde en ensayo sociológico (¿a qué hora acabó el noticiero?). Y termino siendo devorada por la real politik de la tevé, la farándula y la natural confusión que surge en el nacimiento de un boom mediático cuando se está muy cerca del epicentro . Exactamente la misma ruta de algunas cosas que Los Mojarras intentó llevar a disco después. En el fino decir del poeta Cisneros, mucha idea para poco oficio.

La cosa es que este era el año 1992 y Discos El Virrey puso en la calle este disco, ilustrado con una Sarita de tinta penitenciaria en un pecho lorcho. La canción que pongo como el non-plus-ultra del discurso aludido en el primer párrafo era la que daba el título y la que abriría los corazones para el posterior romance de verano del rock local con las radios. La idea es ésta: “el cerro/se rinde ya/ a las manos/del pueblo…”

El Agustino-Foto: Daniel Pajuelo
El Agustino-Foto: Daniel Pajuelo
El Agustino-Foto: Donato Montero
El Agustino-Foto: Donato Montero

flanqueado por el mercado mayorista La Parada, El Agustino es, así caleta nomás, uno de los espacios culturalmente más densos de la capital.

algunas cosas, no todas, de las que hayan sido demasiado “locales” en este post, pueden subsanarse echándole una mirada a:

el archivo digital del taller de fotografía social-tafos para el agustino, aquí.
esta entrevista a eduardo adrianzén. (link caduco por rediseño de la web del diario La República)
este florazazazo del señor buntinx: el último milagro de sarita.
algo de chismografía rockera local: madruguemos al tibu.
y aprecie aquí el cambio de caramelos en las novelas peruanas.

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