mapear la ciudad. la ciudad del neoliberalismo II

(click en la imagen para ampliar-infografía caretas)

(…) la familia de los espacios vacíos no se reduce a los productos de desecho de la planificación arquitectónica y a los márgenes olvidados por la visión urbanística. De hecho, muchos espacios vacíos no son simplemente desechos inevitables sino ingredientes necesarios de otro proceso: el de “mapear” el espacio compartido por muchos usuarios diferentes (…) Esa ciudad, al igual que otras, tiene muchos habitantes, y cada uno de ellos tiene su propio mapa mental de la ciudad en la cabeza. Los mapas que guían los movimientos de las diversas categorías de habitantes no se superponen, pero para que un mapa “tenga sentido”, algunas áreas de la ciudad deben ser descartadas, ser carentes de sentido, y -en lo que significado se refiere- ser poco prometedoras. Recortar estos lugares permite que los demás brillen y estén colmados de sentido.

En: Modernidad Líquida, Z. Bauman

El que sigue es el contexto de la cita de arriba:

Durante uno de mis viajes como docente (a una ciudad populosa, extendida y muy vital del sur de Europa), me recibió en el aeropuerto una docente joven, hija de una pareja local de profesionales educados y ricos. Se disculpó advirtiéndome que el trayecto hasta el hotel no sería fácil y llevaría mucho tiempo, ya que no había manera de evitar las atestadas avenidas del centro de la ciudad y donde el tráfico estaba constantemente embotellado debido a su densidad. Mi guía se ofreció nuevamente a llevarme en auto nuevamente al aeropuerto el día de mi partida. Como yo sabía que conducir en esa ciudad era una tarea agotadora, le agradecí su amabilidad y le dije que tomaría un taxi. Y lo hice. En esta segunda oportunidad, el trayecto hacia el aeropuerto demoró menos de diez minutos. Pero el taxista fue serpenteando por calles bordeadas de viviendas pobres, precarias, olvidadas por Dios, llenas de gente tosca y evidentemente ociosa y de niños harapientos. La afirmación hecha por mi guía, que me había asegurado que no había manera de evitar el tráfico del centro, no fue falsa. Fue sincera y fiel a su mapa mental de la ciudad en la que había nacido y en la que vivía desde entonces. Ese mapa no tenía registro de las calles de los “barrios bajos” por los que me llevó el taxista. En el mapa mental de mi guía sólo había, pura y simplemente, un espacio vacío. El vacío del lugar está en el ojo de quien lo contempla y en las piernas del habitante o en las ruedas de su auto. Son vacíos los lugares en los que no entramos y en los que nos sentiríamos perdidos y vulnerables, sorprendidos, alarmados y un poco asustados ante la vista de otros seres humanos.

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2 comentarios en “mapear la ciudad. la ciudad del neoliberalismo II

  1. Varios cosas se mezclan en estos breves párrafos, habría que leer todo el ensayo para valorar mejor esta metáfora.

    Se me ocurre que una cosa es un mapa y otra una ruta. Los mapas, dependiendo de su tipo, registran todo recurso, zona y accidente, a menos que no esté explorado o definido con precisión. Se espera que señalen incluso las zonas de riesgo. Un buen mapa sirve para identificar zonas de inversión que no son “vacías” sino vulnerables (favorables) a la expansión.

    Una ruta en cambio tiene que ver con los hábitos de la gente, sus experiencias con el traslado, sus recursos para hacerlo con un buen costo- beneficio, etc. Se me ocurre que la gente puede tener rutas distintas para llegar a un mismo lugar no por tener un mapa distinto en la cabeza, sino porque lo lee de otra forma.

    Un circuito me hace pensar más en la metáfora citada en el post. Aquellos espacios que forman parte del itinerario normal de un sujeto, una especie de hábitat, que al parecer, pueden ser muy cerrados en sí, ajenos a otros circuitos.

    Pero las rutas, espacios de paso, unen circuitos muy diferentes, aunque sea superficial y provisoriamente.

    Quien quiere expandirse sobre territorio campa en Satipo no tiene un mapa con enormes espacios vacíos sobre el gabinete o sobre la cabeza. Al contrario, tiene bien marcaditos los asentamientos temporales y en genetal todo lo que pueda saber sobre los señores pilcozones.

    Claro que eso no es ciudad. Quizá la metáfora se aplica mejor a una ciudad.

    Muy buen post, muy interesante. Saludos.

    José Carlos

  2. De lo leído, me parece que “Mapear”, puede ser entendido también como segmentar de acuerdo con ciertas categorizaciones de habitantes promedio por zona, peligrosidad, desarrollo industrial o lo que fuere. En este sentido “mapear” no es, como parece afirmarlo el título del artículo,un invento diabólico del neoliberalismo. Sino una forma de esquematizar que podría ser útil, para saber qué zonas son de interés para tal o cuál función, incluso para identificar zonas que requieren mayor apoyo social. Si fuésemos gente trabajando en asistencia social y un extranjero, de una ONG nos dijera que le hiciéramos una descripción de Lima, ¿No tendríamos como espacios vacíos a distritos como San Isidro o Miraflores? Me parece que el espacio vacío es una tendencia a discriminar -uso esta palabra en su sentido más ortodoxo- para quedarnos con lo que realmente nos interesa.

    En el texto de veo una peligrosa asociación de ideas, un subjetivismo que parece querer apoyar la nociva visión de víctimas y victimarios (buenos y malos) que lo único que genera es discursos opositores y tiranías irrestrictas. Cito una frase que es tendenciosa:

    “Durante uno de mis viajes como docente (a una ciudad populosa, extendida y muy vital del sur de Europa), me recibió en el aeropuerto una docente joven, hija de una pareja local de profesionales educados y ricos”

    Es claro que al decir que la docente era hija de “profesionales educados y ricos” ya la estigmatizó como una “no pueblo”, vale decir, la mala de la historia. Supongamos que quien escribe tiene hijos. Esos hijos algún día serán hijos de profesionales, educados y quizá ricos. ¿Eso los hará neoliberalistas exclusores?

    En resumidas cuentas me àrece buena la idea de resaltar la existencia de el “mapear”. Pero el “mapear” me parece una tendencia natural que nos permite orientarnos hacia un algo determinado. Y prestarle menos interés a lo accesorio, no porque no lo querramos ver, sino porque no es indispensable para lo que necesitamos. ¿Por qué pensar que la docente hija de los profesionales educados y ricos no quería realmente evitar la congestión vehicular?

    De otro lado, me parece que no podemos estar de acuerdo con esta última frase:

    “Son vacíos los lugares en los que no entramos y en los que nos sentiríamos perdidos y vulnerables, sorprendidos, alarmados y un poco asustados ante la vista de otros seres humanos.”

    Me parece que un lugar en el que nos podamos sentir amenazados por “otros seres humanos” (léase delincuentes, más bien que pobres, ya que el pobre no es el problema a la hora de tener miedo, sino el delincuente que roba, mata y viola), no es ni será vacío, ya que es un sitio que asusta. Lo que pasa es que aparece en otro tipo de “mapeao”. Y en ese sitio, los lugares menos peligrosos serán el vacío.

    Como podráa verse, parto de la idea de que el “mapear” no es sino un tendencia natural del hombre que le permite interrelacionarse con el mundo, orientando su rango de visión hacía aquello que tiene en mente, discriminando lo que necesita para tal o cual cosa.

    Buen blog, buenos temas. Estamos en contacto.
    Viejocaminante

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