LIMA MALA LIMA

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lima ES el jirón de la unión

Mayo 4, 2009 · 4 comentarios

por más de una razón y más de una vez, el jirón de la unión se empleó como una imagen-síntesis del país. desde la trajinada y apócrifa afirmación del iqueño poeta dandy valdelomar, hasta la chapa que los sanmarquinos dieron a uno de los más transitados corredores de su campus (con su contundente abreviatura: “jirón”). antes de que hacia norte, sur, este, centro y dentro de nuestra ciudad capital se multiplicaran los bulevares, antes de los plazas, los megas, los jockeys, el jirón de la unión ofrecía en su diminuta escala y para su tiempo, el espectáculo de la confrontación. una lima corroída, afectadita y tributaria del espejismo de una edad dizque idílica (algo así decía salazar bondy), apresada, lamida y tarrajeada por la entonces “otra” lima que se le colaba de puro directa, bailándole entre las piernas, haciendola trastabillar, resistir en equilibrio con un mohín de señora descolocada, a la que de pronto se le viera el fustán, una que se le trepaba desde el primer piso de las casas y edificios, como enredadera, y se deslizaba fascinerosa, conchuda y empresarial, ocupando la calle toda, en ese pasadizo de épocas amalgamadas, inacabadas, de edificaciones nunca tocadas por la mano demasiado indulgente de nuestro peruanísimo sueño de modernidad capitalista. ese que en toda la ciudad no tuvo sino hasta tiempos muy recientes, ni pizca de la destrucción creadora que alucinaba mi tío chumpi, tan sólo limeñísimo apolillamiento, descascare y posterior renovación vía neón, parlante, jalador y claro, esos afiches que con candor y ciencia coleccionan los amigos antropólogos de la universidad católica.


el jirón de la unión, en una ciudad inmensa, pero de memorias cortas, mezquinas, sigue siendo un tiempo particular, un recorrido, un repaso. en sus años bizarros se intercalaban los tiempos de la tendida y recogida de plásticos azules sobre los que yacían en simétrica disposición casacas, gorras, camisetas, zapatillas, juguetes de cuerda, de pila, de control remoto, peines, artilugios para el masaje, casetes cuadritos pulseras que desaparecían en un enorme bulto cuando el o la vendedora tiraba de la soguilla que anudaba las cuatro puntas del plástico con que marcaba su posesión en la loseta de aquel inmenso bazar-suelo. el tiempo mágico del vendedor por demostraciones, que mareaba con su destreza en pantógrafo y en los juegos de escuadras y reglas con ruedas dentadas para deleite de los escolares y engreídos de la casa. el tiempo aún más mágico del suertero, del que te decía adivina dónde está la carta, dónde la bolita. el doble tiempo del estafador, donde la mano (en el bolsillo) es en efecto más rápida que el ojo. el tiempo olímpico del ejercitado carterista. el del cómico de la calle y sus manidas y efectivas dramatizaciones de temas de los hermanos pimpinela (olvida que existo, que me conociste y pega la vuelta!). el del sibilino llamado de la señora con la estampita, el alfiler y la colaboración voluntaria. el obnubilado tiempo del terokalero, el del sueño de los huidos del comain; el detenido tiempo del eventual loco calato, el de la chica de uniforme plomo rata y lazo blanco con el pregón nocturno chocolatebesodemoza. detrás del sonido de los altoparlantes hechizos con los restos del teléfono rin, boqueaban las tiendas de discos, la peleaban las de ternos, la recontrahacían las de revelados fotográficos, se consumían en la oscuridad modosas galerías, apestaban fruncidas salas de cine, perfumaban el aire las viejas farmacias… y todas las demás afirmaciones tipo crónica-urbana-qué-verde-era-mi-valle y estampita-de-folklore-urbano y soy-un-blogger-limeñazo-y-callejero.

hoy, aún con su remoce y sus firmas comerciales transnacionales y aspiracionales, sudorosas, por un extremo se declara la calle de las pizzas al paso, por el otro, reina de la madrugada desde las alturas del yacana. alquila celulares encadenados a la faja de una doña caderona, golpea insistentemente con una moneda, hipnotiza a los paseantes con sus pantallas LCD, ofrece tatuajes y piercing sin dolor ni complejos, flequillos para los emo, pulseras para los punks. brinda conexión en cabinas para todos los gustos y encuentros, vende peluches, rostiza pollos mientras recibe en la puerta cilindros con papa ya picadita lista para freir, baila entre dunlopillos y a todo volumen amulando a pío chiken -héroe y némesis de la ex clase obrera- anuncia cartelera variada y película de patada voladora y basuca, distrayendo a desanimados, más que serenos, jóvenes serenazgos con animados perros con bozal y capa con el escudo y los gallinazos de la ciudad.

el jirón de la unión, aún en una ciudad desmesurada, desparramada, infinita, sigue siendo una imagen primordial. un prototipo de la convivencia, de la mezcolanza, y también del desmedro, de la usura espacial, de lo precario-nuevo sobre lo luctuoso-viejo. ese viejo problema del perú. el post iba a ser a sólo a propósito de la foto, justo pensando en aquello de “una imagen primordial”. lo cierto es que ese jirón de la foto, a estas alturas, es también cruda sintésis de la ciudad de estos tiempos, también en particular de lima. dice tanto del miedo, la inseguridad, la solución defensiva, como de la marca de estatus, la nueva fisonomía de la identidad barrial y la demarcación, echa el cuento de la reproducción de la comunidad de puerta cerrada, del acceso controlado, de los condominios horizontales… también la reapropiación, la frescura, el humor, porque si, cuando pase por esa avenida de san juan de lurigancho no me metí todo este florazo, me dije jua, mirestospendejos! ¿no habría que tomarle su foto?

aquí, la nota de el comercio que hace unos días me recordó que debía escribir este post.

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polisemia

Diciembre 2, 2008 · 2 comentarios

"Paraíso"

"Paraíso"

paraíso. zona josé carlos mariátegui, villa maría del triunfo. sur de lima.
(Del lat. paradīsus, este del gr. παράδεισος, y este del avéstico pairidaēza, cercado circular, aplicado a los jardines reales).
1. m. En el Antiguo Testamento, jardín de delicias donde Dios colocó a Adán y Eva.
2. m. Cielo, lugar en que los bienaventurados gozan de la presencia de Dios.
3. m. En algunos teatros, conjunto de asientos del piso más alto.
4. m. Sitio o lugar muy ameno.

"Penal"

"Penal"

penal. establecimiento penitenciario san pedro, popularmente conocido como “luri”, san juan de lurigancho, noreste de lima.
(Del lat. poenālis).
1. adj. Perteneciente o relativo a la pena, o que la incluye.
2. adj. Perteneciente o relativo a las leyes, instituciones o acciones destinadas a perseguir crímenes o delitos.
3. adj. Der. Perteneciente o relativo al crimen.
4. m. Lugar en que los penados cumplen condenas superiores a las del arresto. El penal de Ocaña
5. m. Arg. penalti.

"Musa"

"Musa"

musa. cooperativa de vivienda musa, la molina. este de lima.
(Del lat. musa, y este del gr. μοῦσα).
1. f. Cada una de las deidades que, según la fábula, habitaban, presididas por Apolo, en el Parnaso o en el Helicón y protegían las ciencias y las artes liberales, especialmente la poesía. Su número era vario en la mitología, pero más ordinariamente se creyó que eran nueve.
2. f. numen (inspiración del artista).
3. f. Ingenio poético propio y peculiar de cada poeta. La musa de Píndaro, de Virgilio, de Fray Luis de León.
4. f. poesía. La musa latina. La musa española.
5. f. pl. Ciencias y artes liberales, especialmente humanidades o poesía.

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