Recitales

Durante mi adolescencia, ir a conciertos, recitales o presentaciones de libros, discos y fanzines formaba parte de la rutina callejera que cumplía acompañada de mis hermanas Ana y Rosa.  Crecí con eso.  Ser “público” (auditorio) es parte de mi chip, y como ”público” nunca me he planteado que “no debe haber recitales” o que los recitales “son un formato agotado”. Cuando me interesa el trabajo de alguien, averiguo si lee en público y lo voy a ver/escuchar. Si es de lxs que no creen en el formato, o de los que simplemente no participan, descarto esa dimensión como parte de mi aproximación a su propuesta. Varios de los argumentos contra los recitales (y contra quienes participan en ellos) tienen bastante sentido y evidencia a favor. Pero creo que siempre están a cuenta de una experiencia personal.
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A mi me gusta pensar que los recitales son como nuestros conciertos de rock. En auditorios, en bares, en la calle. Con un público irregular, en ocasiones sin público, pero con algunas fechas abarrotadas. Con mal sonido a veces, pero con ganas de tocar. Con sus limitaciones, pero también con su feeling. Y que te encuentras siempre con gente que no conoces de otro lado, sino de ahí. Y que vas aprendiendo a tocar.
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Abajo, pueden encontrar el “álbum” de los recitales en los que he participado entre 2001 y 2010, hasta antes de la publicación de mi primer libro y luego de eso. Debo agradecer a Carolina O. Fernández, Julio César Vega, Domingo de Ramos, Miguel Ildefonso, Gonzalo Málaga, Rocío Fuentes, Colectiva La Mestiza, Ezequiel Furguiele, Vanesa Martínez y John Martinez, quienes en distintos momentos me invitaron a participar de estas lecturas.